Luca





          Una vez me lo crucé al pelado en avenida Santa Fe casi esquina Pueyrredón con su desparpajo habitual al caminar, entre especial y defectuoso, como lo visto en los pocos videos de la época de gloria de su banda en los ochentas.


Así de parecido a como les sucediera (casi en el mismo lugar) a Spinetta y Fito Páez donde se dijeron mutuamente "¿Vos sos vos?" con la diferencia ésta vez en que el encuentro fue con total indiferencia. Yo me di vuelta para corroborar que era él como si hubiese visto una mujer irresistible.

          ¿Que tiene de importante esta insulsa anécdota? Que en su trivialidad mínima al contarla hacia morir de la risa a mi hija por encontrarla ella totalmente inverosímil y falsa.


El relatarla mil veces y con detalles cambiados no ayudaba a la credibilidad de la historia y hasta alguna vez lloró de la risa cuando yo le cambiaba a Luca su vestimenta (la pashmina con borlas ¿?) o la fecha del encuentro adornando la anécdota y haciéndola cada vez mas falsa atentando contra la veracidad del hecho.

          Y es importante decía porque es un momento feliz con ella, que siempre recuerdo...

10 años





          Como habrán imaginado apenas leyeron el título de la entrada, hace muy poco este blog cumplió diez años de vida (una especie de "criatura"), creación para satisfacer mis ganas de expresarme en forma de criticas o alabanzas sobre mis gustos culturales varios.



          Pasó desapercibido (fue a mitad de Septiembre), porque el blog estuvo relegado entre mis preferencias todo producto de la falta de ganas y acentuado por el bajón luego de las muertes de Bowie y Prince, pequeños motores de este blog que se pretende artístico.

          No mucho mas para decir. Llega el fin de año y uno es propenso para este tipo de reflexiones.  Una década no es poco y me encuentra hoy con ganas quizá (nunca se sabe) de decir más, de una forma incluso más personal como ya les conté no hace mucho.

          Gracias a todos los que siguen por acá ya que éstos 10 años y sin ningún tipo de demagogia, es producto de ustedes...



Cuento



         
Paraíso


          El silbato del guarda me dió el alerta. Corrí y entré un segundo antes de que se cerraran las puertas de un chicotazo. Era el último de la noche y no podía darme el lujo de perderlo. Esa entrada desesperada hizo que toda la gente me mire como a un bicho raro. Preferí entonces caminar hacia el otro vagón que parecía vacío y volver a ser anónimo. Pero apenas entré la ví. Como no verla. Si afuera era todo oscuridad desde las ventanas, adentro ella brindaba una luz casi celestial.

          Venciendo mi timidez gracias a la soledad y a su distracción, me senté frente a ella para admirarla con detalle. Sus piernas rítmicas gracias a unos enormes auriculares blancos que sobresalen sobre su pelo rojo fuego. Su agradable forma mezcla de niña y mujer, sus labios también rojos, toda ella prometía pasión. Lo podía ver, palpar, sentir, gozar como si todo esto no fuera un sueño.

          Junto al movimiento mántrico de las vías desparejas que me parecía música, nos imaginaba juntos caminando bajo el sol en una playa como si fuese una postal cursi, sin rumbo, de la mano y riéndonos por nada. Luego la convivencia agradable, el aprender juntos a ser una pareja, la llegada de una hija que podríamos llamar por que no Lolita, el envejecer con cuidados. Intuía que valía la pena.


          La fuerza de mi pensamiento hizo que ella levantara la cabeza, encontrara mi mirada y me dedicara una sonrisa pequeña, leve, abrasadora en todos los sentidos posibles, tanto de arroparme como quemarme a la vez.

          Un instante, un estallido enorme.  El tren comienza a retorcerse desde el frente hacia nosotros con velocidad y hasta se huele el metal crujiendo. Un infierno. Pero nada hizo que nos dejemos de mirar extasiados, ajenos a todo. Si ya estábamos en el paraíso...
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